¿Y Quién es…Y Qué hace Dios? ¿Somos acaso su mejor Diseño?

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¿Y QUIÉN ES… Y QUÉ HACE DIOS?

Si te has sentido mal, al borde del llanto, la depre y la locura porque no consigues tus más altos anhelos en la vida, no te sientas mal ni triste, tuya no es la culpa ni de tu mala suerte. Cúlpese a otro.

Nada tenemos que ver con lo que resultan ser nuestros hijos;  y de nada son responsables nuestros padres de lo que nosotros, sus hijos, somos. Como padres, nos acusan los hijos; como hijos, solemos acusar a los padres. ¡qué necedad tan sin sentido!

Quien tiene los conocimientos y habilidades, crea un robot, y este robot realiza solo aquellas tareas para las que se programó, y si las ejecuta mal o no las ejecuta, no culparías al robot (sería absurdo hacerlo) sino a su desarrollador, su creador.

La raíz de todo lo que puede o no hacer una máquina está en el diseño y en el diseñador, no en la máquina en sí misma.

A nivel vida, nosotros no creamos absolutamente nada, y la vida creada nace con las capacidades que nace, y en ello, nada tenemos que ver.

Lo mismo ocurre con el ser humano; él no es responsable por lo que ejecuta mal o no puede ejecutar y que lo lleva a equivocarse. Todo lo que es, agradable o no, se lo debe al diseño y diseñador.

¿Eres culpable de nacer inteligente o no? ¿de nacer con talentos o sin ellos? ¿en la pobreza o riqueza? Contra la pobreza se puede luchar, pero contra la carencia de inteligencia, talento o dones ¿cómo? ¡Ninguna universidad, aula, mantra, gurú, pensamiento positivo, rito, ceremonia, oración o peregrinación te lo darán!

No se pretende dar excusa facilona o cínica a las acciones personales que buscan hacer mal o a la pereza, pero cuando alcanza alcanza, y cuando no, pues no alcanza. En todo caso, el diseño es limitado, cosa del diseñador.

Aprendemos a vivir bajo el esquema de prueba-error: probamos, nos equivocamos, aprendemos.

Tal vez el reto sea mejorar el diseño, probando y equivocándonos, acrecentando la experiencia. No lo sabemos. La  vida es un misterio por lo que entraña, y la muerte, por lo que trunca.

En todo caso, aunque las circunstancias en que nacemos no nos gusten, ni el modelo que nos tocó nos agrade, debemos adaptarnos y librar las batallas de la vida con lo que tenemos, pero no sintamos culpas por los tropiezos, pues solo somos el diseño, cúlpese, en todo caso, a Dios, el Gran Diseñador.

Sí, ¡¡Dios!!

¿Porqué siempre tenemos miedo de involucrar a Dios en las caras feas de la vida? ¿Será acaso culpa de los dogmas religiosos que de niños sembraron en nuestras cabezas? ¿No es acaso tiempo de abandonar esos dogmas que nos llevan a concepciones infantiles de Dios y nuestras relaciones con Él? ¿No es acaso el creador de todas las cosas, incluidos nosotros, con lo bueno y malo que nuestro diseño individual entraña?

Como éste, por ejemplo:

 “El ser humano es el único animal

Que  tropieza dos veces

Con la misma piedra”

(Nestor Roulet)